La luz del sol es ocho veces menos intensa en la superficie de la tierra que en su orbita geoestacionaria. Entonces żpor qué no recogerla en el espacio y dirigir su energía a la Tierra por medio de rayos de energía de microondas?
En eso comienza a pensarse más seriamente ahora que el precio de la nafta llega en Estados Unidos a US$ 4,50 el galón, y las fuentes alternativas de energía probadas hasta ahora – carbón, etanol energía eólica o solar terrestre – tienen o bien alto costo, o posibilidades limitadas, requieren enormes sistemas de almacenamiento o dańan el medio ambiente. La energía solar espacial, a diferencia de todas ellas, no dańa el ambiente, tiene potencial prácticamente ilimitado y puede resultar más barata que todas las fuentes renovables.
Esto no es ciencia ficción. La tecnología ya existe. Un sistema espacial para este fin requeriría construir grandes colectores de energía solar en órbita alrededor de la tierra. Esos paneles juntarían mucha más energía que las unidades terrestres, que están expuestas al clima, al bajo ángulo del sol en latitudes cercanas a los polos y, por supuesto, a la oscuridad de la noche.
Más específicamente, algunos investigadores hablan de mega satélites — estructuras gigantes posiblemente inflables de platos y antenas fotovoltaicas — que recogerían la energía en el espacio y la enviarían a la Tierra por medio de rayos de microondas que pueden penetrar la atmósfera de manera muy eficiente. En las estaciones de recepción en la Tierra, el rayo se podría convertir en electricidad o combustibles sintéticos, que, en contraste con la energía de estaciones de energía solar terrestres, fluirían continuamente a la red sin importar la estación, clima o ubicación.
