La corchera lusa Amorim Cork Composites, una de las principales productoras mundiales de corcho, inauguró hoy en la localidad de Santa Maaría da Feira, a unos 20 kilómetros al Sur de Oporto, la primera fábrica de reciclaje de residuos de corcho del mundo.
La planta transformará los restos de los corchos de las botellas para fabricar aglomerados para aislamientos y material para aeronáutica, entre otros productos.
La nueva fábrica es la única que tiene licencia a nivel mundial para reciclar residuos de corcho, según informó hoy la empresa, que explicó que los tapones suponen casi el 70% del valor añadido generado por la industria del corcho portuguesa.

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