El aprovechamiento del calor terrestre para producir energía útil es conocido desde hace milenios por la humanidad, y baste el recuedo de Pompeya –la ciudad romana trístemente engullida por el Vesubio, que aprovechaba el calor del volcán para sus termas– para constatarlo.
Hoy en día, en Islandia, la calefacción de muchos hogares se nutre el calor de la tierra. Sin embargo, sus aplicaciones modernas para producir electricidad son más recientes, y datan de inicios del siglo XX, en Italia.
Hay distintas tecnologías, en función del tipo de explotación: muy baja, baja y alta temperatura, y roca seca caliente. En España no hay plantas de aprovechamiento eléctrico y son escasas las instalaciones térmicas, la mayoría asociada a balnearios y centros similares.
Fuente: www.appa.es

Por hjsdfhhjdfh - Abr 17, 2009 | Responder
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